Todos negociamos, todos los días. Desde el precio de un contrato hasta quién lava los platos. La diferencia está en qué tan bien lo hacemos.
El primer error es hablar demasiado. El que más habla en una negociación generalmente pierde. Haz preguntas y escucha más de lo que hablas.
El segundo error es revelar tu límite demasiado pronto. Nunca muestres tus cartas antes de tiempo. Deja que la otra parte haga la primera oferta cuando sea posible.
El tercer error es negociar contra ti mismo. Si haces una oferta y hay silencio, no la mejores inmediatamente. El silencio es incómodo, pero poderoso.
El cuarto error es enfocarte solo en el precio. Hay muchas variables en una negociación: términos de pago, volumen, exclusividad, plazos, garantías.
El quinto error es ver la negociación como un juego de suma cero. Las mejores negociaciones crean valor para ambas partes.